“Para un psicoanálisis profano”.

Subrayado y Notas

Por Diego Fernández.

Este es un libro digno de una ética. 

¿Qué es leer otra cosa que letras impresas?

Se puede permanecer atrapado en esos films con los que son recubiertos los libros en los negocios para evitar que se desgasten o ensucien. Profanar supone rasgar el plástico y, así, quitarle al objeto su condición de mercancía. Subrayarlo. Escribir en sus márgenes. Tocarlo.

Lo mismo para el ser hablante, es necesario que la envolturas caigan para nacer. Corte inaugural de la sucesión.

Asistimos a un parto, a un nacimiento, producto del encuentro de Helga Fernández con el psicoanálisis, con su experiencia analizante. 

recordamos el tiempo de inauguración de la práctica que se abrió cuando entramos en relación con el inconsciente, practicando el psicoanálisis en el lugar del analizante.

No hay el lugar del analista sin pasar por la posición analizante, sin convicción en la existencia del inconsciente, sin haber hecho experiencia de esa experiencia, sin que hablar bajo ese lazo haya tocado nuestro cuerpo.

Si la posición analizante del analista, mas que un quehacer del orden del dominio, es un síntoma, el estilo es la estética de la limitación.

El psicoanálisis propicia que la existencia sea posible en nuestro hábitat: el decir.

No se trata de una intelectualidad, sino de una posición que conduzca a un encausamiento.

La convicción no es un convencimiento.

Tanto engendrar como testimoniar son actos de la palabra donde el significante da lugar a un fruto, a un producto: un hijo, la cosa jurídica, una escena, un sueño, una verdad histórica, una ficción, una nueva generación, etc…un libro.

Si el lector busca algo, en este libro: Hay, Ay! y Ahí.

¿Por qué es necesario para que el psicoanálisis avance que estemos convencidos de que eso opera? Es necesario que hayamos llegado a la convicción de que eso opera, en principio, para que hayamos vivido por experiencia propia los efectos de la experiencia que practicamos y lo que nos reclute sea esa convicción, no la fe en la verdad, el amor al padre o la cohesión de un grupo.

Lo que fundamentalmente lo orienta no es sino la creencia en el inconsciente, confiar en él. Confianza de la que se vale o se autoriza el analista, el estatuto del inconsciente no es óntico, es ético.

Si el analista no cuenta con su propia castración, como orificio por excelencia de la escucha, no podrá escuchar. Porque escuchar, lo que se dice escuchar, se escucha con el cuerpo. Cuerpo habitado por un vacío central que al ser tañido por el significante, despabila.

Es un libro estéticamente cuidado, querido, con advertencias en su inicio, que al leerlo no suena, resuena. Tiene sutilezas, detalles, colores, rincones y toboganes, en una atmósfera sensible y un tono decidido.

Una tipografía en minúscula tanto del título como del nombre de su autora, marca una posición, se ubica en una serie, uno más, que es posible, porque hay otros.

Una exquisita definición de sueño: imágenes hechas de palabras entramadas por hechuras del significante, donde lo legible engendra lo visible.

Recortes de escuchas.

Edipo

Antígona

Hamlet

Tragedia – Comedia

Que el ser hablante se tome por un mártir del lenguaje al no haber distancia entre el significante y el ser ( o porque allí las palabras no guardan una distancia con las cosas), hace de tal posición radical una posición incestuosa. Porque ¿qué otra cosa es el incesto que un hecho de discurso y un hecho que se constituye con el discurso, una mancomunión con la dimensión literal en la que puede incurrir el significante?

Tiempo mediante, lo deyecto ya desadherido, en su calidad de resto, se convierte en barbecho del deseo. En semilla de regeneración. Una vez que se haya renunciado a lo perdido, lo perdido se habrá agotado por sí mismo y la libido quedara disponible para sustituir los objetos perdidos por otros.

El objeto deyecto contrasta con el estado del objeto que irradia la belleza del punto culmine, del instante anterior a la caída.

¿Qué se duela? Quién es alguien en uno y quién es uno en alguien.

Los dolientes son los deudos (deudos de una falta).

Para un psicoanálisis profano es un libro que no ahorra la experiencia, la provoca, la incita, ya que es una posición ética poner a disposición la falta para que la vivencia se pueda inscribir como una experiencia quedando siempre un resto, en lo posible, vivo. Lugar de falta que asiente que lo que ocurrió, ocurrió.

Freud, sin una pizca de espíritu apocalíptico, reconociendo lo inhumano del hombre, vino a proponer la experiencia del inconsciente, una experiencia nueva, bajo un lazo social inédito y una ética en la antípodas de cualquier ética de la aniquilación.

Poder nombrar y articular lo que pasó trae un tipo de paz que llega una vez que el lenguaje reconoce lo sufrido y, así, cobija al padeciente en el hábitat de la experiencia.

Helga Fernández no cede en las palabras ni en la cosa misma alrededor de la que gravita la ética del psicoanálisis.

Si consideramos el Proyecto…como la cifra de la experiencia, la complejidad de la estructura, por la fuerza del inconsciente mismo que se hace discurso en el análisis, lleva a que das Ding se diferencie del objeto del deseo, a que el deseo mismo advenga objeto y a que, entonces das Ding se distinga del objeto causa, como un progreso en la espiritualidad, del que se desprende y cae como fruto de la experiencia: el objeto a. A la vez que lleva a que se distinga el Ideal de éste objeto y el semejante del prójimo.

En este libro se trata de la sensibilidad como manifestación de la experiencia de la falta en su articulación con el cuerpo.

Un cuerpo. Un uno, contar, Helga nos cuenta porque cuenta con el otro, y por suerte, contamos con ella.

Un deseo decidido de destrucción o un deseo decidido de complejidad. Dos éticas distintas, una que reconoce la irreductibilidad del resto y la otra que los desaparece.

Helga Fernandez tira la piedra y no esconde la mano, escribe, se deja escribir, porque se sabe producto y efecto de la caída.

Diego Fernández

Minibio

Diego Fernández. Analista. (A.M.E) de la Escuela Freudiana de la Argentina (EFA). Integrante del Directorio de la misma desde el año 2009 al año 2014 inclusive.Co-Autor de los siguientes libros: “LA FOBIA: un tiempo en la estructura” Ediciones Oscar Masotta, Ediciones Kliné. “El cuerpo y sus avatares” Ediciones Kliné, Ediciones Oscar Masotta. “EL HILO EN EL LABERINTO Lectura del Seminario De un Otro al otro, Ediciones Kliné, Ediciones Oscar Masotta.Participa con sus trabajos en Congresos y Jornadas, tanto de Convergencia, Lacanoamericanos, EFA y otras escuelas e Instituciones.Coordina un grupo de Lectura y Trabajo en la Escuela Freudiana de la Argentina desde hace varios años, bajo el título: “De qué hablamos cuando hablamos del deseo del analista”.Dicta clases en diferentes espacios de la EFA y otros lugares de trabajo.